La lluvia de mis ojos, cual tormenta de verano.

La lluvia de mis ojos, cual tormenta de verano.

martes, 31 de enero de 2017

La historia de los amores imparables (Marwan)

Me dicen que es de tontos tropezar tres veces con la misma piedra.
Pero es que tú, eras una piedra por la que merecía la pena caer, resbalarse, hacerse herida. Porque hay personas que merecen nuestra herida, personas que mancharon todo de felicidad y contrataron la alegría y la volcaron sobre ti, como quien te arroja un cubo de esperanza.
Personas que empaparon tu vida con su risa, y ahora que no están, no dejan cuerda de tender donde seque esta tristeza.
Me dicen que es de tontos, que lo deje, porque huir del compromiso es el deporte que practicas, y tal vez estén en lo cierto, pero no saben que tu boca es el ticket de entrada al paraíso, como una esperanza, que se cuela dentro.
Y dueles, claro que dueles, como un regalo que al abrirlo está vacío, como el premio que te sacan de las manos. Dueles. Pero yo se que sólo hay miedo tras tu huida. Que me tire a las flores de los tiestos por el miedo a que no haga champagne con qué regarlas. Que tu huida es un descanso, que el amor se toma un tiempo sobre ti, para que los temores no caben más hondo en tus entrañas.
A veces no hay parejas que no se amen, si no temores que nos vencen. Pero siempre vuelves. Siempre llegas de nuevo para estampar en mi cuarto el paraíso o para darle un nuevo orgasmo a mi memoria o un motivo más para creer. Y sé que no es fácil, que me hago herida nuevamente en cada travesía de mi lengua hasta la nada. Pero me curas de nuevo en tu viaje de vuelta hacia nosotros.
Me curas, muerdes mis heridas y las arrancas de golpe, y allí dónde había piel rota y soledad sólo encuentro piel nueva, alma restaurada.
Por eso acepto todo lo que caiga sobre mí cuando te vayas. Acepto que me eligas y me sueltes, que la felicidad sea un disparo y que dure este momento. Acepto las tres llamadas pendientes que cuelgan de mi vida con las que no se qué hacer, para que no me revienten de pasado el paisaje, y también los domingos en los que siento que la vida está comunicando. Lo acepto todo, si sobre la puerta, a que mis lunes sean tus lunes, y mi foto tu desvelo, y mis guerras son motivo por el que hallar la paz contigo.
Me dicen que te olvide. Y tienen razón, pero lo dicen porque no saben lo ligeros que son dos amantes cuando es correspondido.
No entienden que te necesito, te necesito, porque despedirse es una palabra demasiado grande, y no lo entienden. O porqué me están subiendo los tres polvos de más que te debo, como una droga que no consumes pero afecta. Y no lo entienden.
Y vuelvo a ti, porque no es posible ponerle vallas al amor, y cada uno elige el modo de volarse, y no lo entienden.
¿Dependencia? Por supuesto.
De la felicidad que trae de ser nosotros posiblemente.
Les digo eso. Por eso vuelvo a ti. A chocar de frente contra la felicidad, a caer de boca contra la felicidad, a romper mis dientes contra la felicidad.
Me equivoque o no, para mí eres eso. La calle que conduce a la felicidad.

sábado, 28 de enero de 2017

Aunque tú ya no. Yo sí. Yo todavía. Yo siempre.

A veces nos guardamos tantos sentimientos hacia una persona que se nos atascan en el corazón, se aferran, y duelen, desgarran, destrozan... Hasta hacernos pedazos (y una vez rotos ya no hay ni Dios que pueda volver a arreglarnos)
Todo por querer querernos sin saber exactamente cómo, improvisando caricias, no acabando nunca, y llenándonos siempre.
Y siempre con ganas; ganas de querernos, ganas de derretirnos con miradas, ganas de hacernos nuestros, ganas de darnos la vida y quitárnosla a la misma vez, ganas de desordenarnos y de superarlo todo, siempre juntos (y cuando digo todo, es todo). Pero el ser humano es muy caprichoso, tal vez demasiado, y supongo que las ganas se quedarán en eso... En simples ganas, deseos, ojalás, con consecuencias que sólo la cabeza puede asumir, quizás porque el corazón lo tengo demasiado desgastado de los excesivos latidos cuando pienso en ti. Cosa que no debería, pero es algo que yo no puedo controlar. Todo por pensarnos tanto y no habernos aprovechado.
Y ahora te echo de menos. No. Espera. ¿Qué coño digo? Te echo de menos ahora y siempre.
Párate a pensar un segundo en cómo la mirabas, como la sentías, y dime si has vuelto a mirar o a sentir como lo hacías con ella.
Pero no me lo digas, sigo sin ser capaz de soportar respuestas que no quiero saber ante preguntas que yo misma planteo, cosa muy irónica, allí donde las haya.

jueves, 26 de enero de 2017

Las cosas que nunca te dije.

Y como cada domingo, me da por pensar en tí y en lo que soy cuando soy contigo...
Bueno... Tampoco te voy a engañar, me pasa día sí y día también. Es algo muy irónico cuando me intento autoengañar pensando que no tengo ganas de hablar con nadie y en realidad mi corazón pide a gritos que con quién quiere hablar es contigo.
Como cuando quiero llorar sin razones y lo único que necesito es un abrazo tuyo, como cuando sonrío sin motivo y luego me doy cuenta de que en realidad lo hago por tí...
¿Te han dicho alguien alguna vez que digas lo primero que se te venga a la cabeza? Porque a mi unas cuántas veces, y muchas de ellas pienso "que tonta de mí, si en mi cabeza sólo hay espacio para tí".

No se... Últimamente todo gira en torno a ti, y he llegado a tal punto en el que no dejo de preguntarle a la vida porqué tuve tanta suerte al encontrarte, y todo esto deriva a necesitarte, a necesitar tus besos, tus abrazos, te necesito como el ser humano necesita el oxígeno para respirar, y cuando no estás, es como si me faltara el aire... Cosa que en ocasiones hasta me asusta (pero qué sería de la vida sin un poco de riesgo).
Y es que a tu lado la vida es tan bonita... El tiempo a tu lado se hace más corto, aunque qué te voy a contar yo a ti que no sepas, supongo que en ocasiones el miedo de apodera de mi y produce efectos de los que luego me arrepiento (ya sabes a lo que me refiero).
Se que en estos momentos las cosas no están como deberían estar, pero nunca habrán palabras para agradecerte haber ordenado mi vida, haber aguantado mis idas de cabeza, las veces que te he sacado de quicio, y sobretodo exigirte tanto cuando yo se que dabas lo mejor de ti para que lo nuestro fuera bien, es sólo que quería que nuestra relación fuera como la típica de las películas de amor que me gustan tanto...
Soy humana, y tengo muchos defectos, pero lo que si que te puedo asegurar es que como te quiero a ti, a nadie. Y sé que puedo hacerte feliz. Que a veces no sabré ni cuidar de mi misma, pero de ti cuidaría como nadie lo haría.

sábado, 21 de enero de 2017

Prefiero la soledad a que el amor se vuelva costumbre.

Bueno mira, no es necesario perder el tiempo diciéndote cosas sobre mi situación que ya sabes (o si no las sabes, te imaginas)
Es que joder, no sé cómo coño empezar, no es que me quede sin palabras o no las tenga, si no que me vienen todos los pensamientos juntos y no sé cómo organizarlos para escribir todo lo que siento o en algún momento me haces (o mejor dicho, hiciste) sentir, y entonces ahí es cuando las ganas de volver a ser desaparecen, como cuando quemas un folio o te fumas el último cigarro de la cajetilla, aunque para serte sincera, ya van unos cuantos años en los que me da igual ser lo que sea, total para qué, si siempre voy a acabar igual. Cosa que me asusta mucho, pero a la que me estoy acostumbrando. Me considero una persona que si hace falta, da el corazón sin pedir nada a cambio, y así me va, calada hasta las trancas por algo que no me llevará a nada, me gustaría saber el porqué, el porqué siento esto, el porqué tienes que ser tú, el porqué no me despego. Serán tus ojos, tu sonrisa, como me haces reír, o todo lo que me hiciste sentir, chico, es que si te vieras con mis ojos, te aseguro que no dejarías de mirarte en la puta vida. Pero bueno, no es el momento ahora de ponerme a buscar respuestas a preguntas sin sentido que sólo el destino podría responderme (menudo hijo de puta). Supongo que las personas deberían echarle dos cojones a sus debilidades y aceptar cuando se marchan para no volver. Por algún motivo, siempre acabo perdiendo, y al final una se cansa.
Llegados a este punto no se qué coño voy a hacer con mi corazón, que no deja de hablar de ti, (digo yo que lo hará porque le dará palo hablar del tiempo y de lo jodido que es) y está aquí contigo pero sin ti, lo de contigo por los recuerdos, y lo de sin ti, porque hace tiempo ya que me comentan que te has ido, pero yo me niego a aceptarlo.
Debería ser capaz de abandonar este tira y afloja en el que se basan mis 365 días del año, quizás sea por pensar tanto, o quizás porque dueles demasiado.
Estoy intentando buscar las palabras adecuadas para decirte lo que te quiero decir pero no las encuentro, me he exprimido demasiado la cabeza por hoy.
Me encanta hablar contigo, eres una de las mejores personas que he tenido la suerte (si se le puede llamar así) de conocer en mis 17 años de vida, pero supongo que hacerlo es torturarme demasiado, como cuando te montas en una montaña rusa o en la caída libre aún sabiendo que tienes miedo a las alturas, merece la pena correr el riesgo sólo por sentir lo que sientes cuando estás en la cima. Te relajas, aprecias las bonitas vistas, y luego, cuando menos te lo esperas, te precipitan al vacío casi a 100 kms por hora. Y eso es justo lo que me pasa a mi contigo.
Quizás si hubiéramos coincidido en otras circunstancias las cosas hubieran sido distintas, pero estas son las circunstancias que hay, las que hemos elegido, y las que toca intentar afrontar.
No te voy a hacer leer más, cuando empiezo, no hay ni dios que me pare, ésto simplemente porque eres el que más derecho tiene a saber lo que me pasa por la mente. Y con esto lo único que pretendo es que te alejes... O alejarme yo.. Quiero olvidarte, quiero dejar de maldecir despertarme cada mañana sin tenerte a mi lado, o irme a dormir sin repetirte 26 o 27 veces lo mucho que te quiero y lo importante que eres para mí. Es como tirar agua al vacío muriendo de sed. Y no puedo aguantarlo más.
Osea que supongo que esto es un hasta siempre, o un hasta que me emborrache y vuelva a ti (dicen que el asesino vuelve siempre al lugar del crimen, a pesar de que en este caso el cadáver sea mi cuerpo aún con vida)
PD: Te quiero (y desgraciadamente lo seguiré haciendo hasta que mi cuerpo se digne a reaccionar).